Entrevista: Guillermo del Toro, director de THE SHAPE OF WATER

La nueva película de Fox Searchlight Pictures, ‘The Shape of Water’, poco a poco se ha ido acomodando como la favorita durante esta época de premios. Recientemente el filme de fantasía y amor dominó las nominaciones al Oscar con 13. El mismo recibió nominación a mejor película, mejor actriz, mejor banda sonora y mejor cinematografía. Además de esto, y quizás más importante que nada, su director Guillermo del Toro recibió una nominación por mejor dirección. El cineasta se convirtió en el tercer mexicano en ser nominado para mejor director, y de ganar, sería el tercero también.

Hace unos días CineXpress tuvo la oportunidad de hablar un rato con simpático director y escritor sobre su nuevo filme, las dificultades del rodaje, el significado detrás de la fotografía y los cambios que la industria de cine enfrenta hoy día. 

Has dicho anteriormente que ‘The Shape of Water’ es tu película favorita, pero al mismo tiempo, que fue la más difícil en lograr. Me pareció curioso el contraste. ¿Qué quieres decir con esto?

GDT: Bueno, es la segunda película más difícil que he hecho. La primera sigue siendo ‘Mimic’ (1997), que la hice para Harvey Weinstein y fue una experiencia muy terrible. Primero, es una película muy difícil de rodar. Se necesita muchísimo cuidado a nivel visual, a nivel tonal, a nivel de mezcla de géneros. Requiere de un oficio muy grande, incluyendo al director y de mucha gente envuelta. Al mismo tiempo, fue una película que se hizo con una tercera parte del presupuesto que hubiera sido ideal. Se hizo con $19.5 millones y la película parece de bastante más tamaño. Esto provoca un montón de dificultades al rodar.

Luego tuvimos un par de dificultades la primera semana que nos hicieron cambiar todo el plan de trabajo, lo cual causo un montón de complicaciones por el resto del rodaje. Tuvimos temperaturas bajo cero, vientos a nivel huracanados, tormentas de arena, accidentes de automóvil, etc. Fue una película anecdóticamente muy difícil, pero el resultado es que es la película que más amo, que yo haya hecho. Y en cierta forma es la más arriesgada que he hecho, y por lo tanto mi favorita.

La fotografía de ‘The Shape of Water’ fue algo con lo que quedé enamorado. Lo que Dan Laustsen y tu logran con la cinematográfica es increíble. Luego estuve pensando que usualmente el agua universalmente se relaciona con el color azul. ¿Por qué decidiste en el color verde para dominar la pantalla? ¿Esto tiene alguna razón más profunda o personal para ti?

GDT: El “look” de una película se consigue con la coordinación perfecta de cuatro departamentos: arte, vestuario, fotografía y dirección. Es decir, si tu coordinas la construcción y pintura de un set hacia una gama de color, y coordinas eso con una gama de color de vestuario, y coordinas eso con una gama de color de luz, entonces la película adquiere una apariencia casi de pintura. Es un arte pintórico y escultórico. Todo eso se planea desde el principio y a nivel personal trato de que sea nutriente para la historia. Es decir, si vuelves a ver la película el departamento de ella está en colores acuáticos, está en azules y cian. Las casas y los departamentos de todos los demás son colores de luz y aire. Son colores anaranjados, ámbar, amarillo, la casa de “Strickland”, la casa del vecino es cálida, la casa de “Zelda” es calidad, etc. El color rojo se usa únicamente para el amor, la vida y el cine. La puerta que da al cine es roja, los asientos del cine son rojos, la puerta que da hacia la calle es roja, y cuando hacen el amor, a ella le empiezan a aparecer detalles rojos en su vestuario y zapatos. Y finalmente, el color verde, que es el predominante en la película, es el color del futuro. Los coches, la gelatina del anuncio, el laboratorio, la ropa de laboratorio, todo es verde porque es un momento en que América está obsesionado con el futuro. Incluso, un personaje lo dice, “el futuro es verde”.

La película tiene dos cosas muy interesantes. Primero, que tiene la temática sobre el “otro” y que hay tener empatía y amor hacia el “otro”, y la otra temática sobre estar en el presente. Hay personajes obsesionados con el futuro (militares, antagonista, científicos) y también hay personajes obsesionados con el pasado (el artista obsesionado con los musicales y su juventud). Los únicos personajes que están en el presente son el hombre pez y “Elisa”. Esta clasificación de color es muy bella, pero aparte es temáticamente relevante.

Anteriormente has dicho que sientes que hay cierto prejuicio contra el género de la fantasía. Incluso, has hecho un llamado a otros cineastas a hacer más cine dentro de este género. ¿Qué querías decir con esto? De ganar el Oscar por mejor película o dirección, ¿sería grande para el género?

GDT: El género fantástico es voluntariamente o involuntariamente, dependiendo del narrador, el género más político que existe. Sin embargo, en Latinoamérica no se le considera como un género mayor, solo menor frecuentemente. Hay un prejuicio contra el fantástico, y lo que yo he tratado de demostrar con películas como ‘The Shape of Water’, ‘Pan’s Labyrinth’, ‘The Devil’s Backbone’ y otras, es hacer del fantástico una parábola o fabula que permita discutir asuntos políticos e históricos de manera oblicua, pero muy potente. Y el llamado simplemente es para que los directores en Latinoamérica que tienen vocación hacia el fantástico, que no pierdan la fe. Es un llamado para los jóvenes que aman el fantástico para que se apropien de él, no con un modelo anglosajón, sino con una idiosincrasia latina. No importa donde sucedan las historias, lo importante es la vocación de conyugar la realidad y lo fantástico de manera latinoamericana.

Ahora, sobre los premios, eso es algo que nunca se puede pronosticar. Lo importante es que durante esta temporada de premios hay dos películas de género fantástico que son profundamente políticas (‘Get Out’ y ‘The Shape of Water’). Son dos fabulas pertinentes a la situación social ahora mismo y están en la conversación en la temporada de premios. Esto es muy importante para el género, pues creo que somos de los últimos géneros en ser legitimados. 

‘The Shape of Water’ trata sobre la situación de diferentes tipos de personas e ideales, y la liberación de los diferentes tipos de opresión que lamentablemente siguen existiendo. Debido a su tema tan relevante, ¿crees que este filme puede complementar el gran movimiento que está sucediendo como #TimesUp y #MeToo, referente a los escándalos que han estado sacudiendo a Hollywood?

GDT: Lo importante de una película es coyunturalmente cuando llega. La película llega en un momento muy importante. Para mí ha habido momentos de cruce muy hermosos. A mí en lo personal me pareció muy poderoso y hermoso que Natalie Portman pudiera decir “los nominados masculinos para el premio de dirección son” en los pasados premios Golden Globes. Me parece muy importante, muy potente y muy necesario. El cambio es vital. Es un honor y un privilegio que la industria pueda poner el ejemplo, porque no es una marginación exclusiva al mundo del entretenimiento. Existe en todos los ámbitos sociales. Nosotros lo vivimos de manera incluso más potente y terrible en Latinoamérica. Pero creo que es importante que el cambio empiece en cualquiera esfera. Puedes estar en la industria zapatera, bienes raíces, bancaria, científica, y la discriminación existe y es real. Si tenemos alguna esperanza para un futuro como raza humana, solo podemos aspirar a tener esperanza juntos. Esto es un gran paso para unirnos a través del mirarnos, redescubrir que estamos todos juntos. Morimos juntos o vivimos juntos. Son las únicas dos opciones. 

The Shape of Water ya se exhibe en cines Fine Arts.

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