Soso retorno a cines para Star Wars

A siete años del estreno en cines de The Rise of Skywalker, la popular franquicia de ciencia ficción y aventura, Star Wars, lanza su gran retorno a la pantalla grande con The Mandalorian and Grogu. El adorado dúo galáctico da el salto a cines luego de tres temporadas de su serie live-action en la plataforma de Disney+. Dirigida y escrita por Jon Favreau (Iron Man, The Lion King), la película cuenta con la participación de Pedro Pascal, Sigourney Weaver y Jeremy Allen White.

Ambientada tras la caída del Imperio Galáctico, la cinta ve la Nueva República reclutar al cazarrecompensas mandaloriano Din Djarin (Pascal) y su aprendiz sensible en la Fuerza, Grogu, para enfrentar amenazas de remanentes imperiales en la galaxia – incluyendo rescatar a Rotta el Hutt a cambio de información sobre un objetivo.

En esencia, The Mandalorian and Grogu lamentablemente no es más que una floja cuarta temporada de la serie de televisión condensada y disfrazada en una película de evento veraniego, el cual claramente no es. Apostando aún más a la extraña decisión de escoger este proyecto como el gran regreso de la franquicia a cines, con esta oferta Disney le está pidiendo a los fans que básicamente vayan al cine a ver televisión. El resultado es una aventura para toda la familia, que une a la fuerza cuatro o cinco episodios débiles (fillers y llenos de sidequests) de la serie, y que deja mucho que desear no tan solo a nivel de su historia principal, sino que también en referencia a la magia tradicional de Star Wars.

¿Es la película horrible? ¿Mala? Para nada. ¿Es buena entonces? Tampoco diría eso. La nueva oferta aterriza y se queda estancada en uno de esos usuales pantanos peligrosos de la galaxia. Entre sus desaciertos se encuentra un libreto sumamente vago y genérico que no trae nada nuevo o refrescante a las aventuras de Mando y Grogu. Mando tiene una misión, pelea con un monstruo, le piden un favor, y surge otra misión. Básicamente, la aceptable fórmula episódica de la serie de televisión – enjuagar y repetir. Pero para una película que se estrena en cines, es una oportunidad desaprovechada y que en momentos aburre. Din Djarin y Grogu comienzan la cinta como la terminan, sin más desarrollo, crecimiento o evolución. Y, esto hace que esta aventura en particular resulte intrascendente, sin peso y sin urgencia. El universo de Star Wars tampoco se expande, como tampoco se explora la situación actual de la galaxia dentro de esa línea temporal.

En adición, que la trama gire nuevamente alrededor del personaje de Rotta de Hutt (White) y su aburrida familia criminal, es uno de los desaciertos más marcados de la película. Sí, el mismo personaje que apareció en la película animada The Clone Wars en 2008, y que también fue secuestrado en aquel momento. Para hacer las cosas peores, el trabajo de voz y delivery de Rotta ya de adulto, es una de las cosas más risibles y cringe que he visto en una película de Star Wars para cine. ¡Ah, y en inglés!

Ahora, no todo termina del lado oscuro. La participación de la veterana actriz Sigourney Weaver es más que bienvenida, como también se aprecia la del personaje Zeb Orrelios de la serie animada de Rebels. La banda sonora del multiple ganador de Oscar, Ludwig Goransson, sin duda es de lo más sobresaliente del filme, ya que parece ser el único interesado en expandir y llevar a Star Wars por nuevos caminos al menos con su música. Por último, la secuencia de apertura (primeros 10-15 minutos) realmente es la mejor sección del filme. En ella vemos a Mando en todo su apogeo saqueando una base llena de villanos.