La primera gran película del año.

Por suerte, de vez en cuando llega a los cines una película que nos recuerda la magia incomparable de ver algo extraordinario, esperanzador y conmovedor en la gran pantalla. Y Project Hail Mary, la nueva película de ciencia ficción y aventura, es precisamente eso: la primera gran película del año.

Basada en la novela homónima de Andy Weir (2021), esta adaptación para cine es dirigida por el dúo de Phil Lord y Christopher Miller (21 Jump Street, Spider-Man: Across the Spider-Verse), y protagonizada por Ryan Gosling y Sandra Hüller. Filmada mayormente en el Reino Unido, la película es la segunda adaptación a cine de una novela de Weir – la primera siendo The Martian (2015) por Ridley Scott.

Project Hail Mary cuenta la historia del astronauta Ryland Grace (Gosling), quien despierta en una nave espacial sin recordar nada de sí mismo ni de su misión, el cual es salvar la Tierra de un desastre.

La característica principal que propulsa este nuevo filme a convertirse en una de las mejores películas contemporáneas de ciencia ficción, es su contagioso sentido de aventura a gran escala, como también íntima. Project Hail Mary es una escapada espacial tipo “buddy movie”, con el encanto de las películas Amblin, la calidez de los filmes de Pixar, y el genial sentido del humor de las películas del Spider-Verse. La cinta es sumamente entretenida, cómica y con mucho corazón. Llena de asombro y optimismo, la película evoca el DNA de otros filmes como Interstellar, E.T., Cast Away, Arrival, Contact y la misma The Marian. Su historia es una montaña rusa entre las estrellas, cargando con mucha esperanza, inteligencia y sentimiento.

Project Hail Mary también se destaca en su exploración de temas universales e interesantes, de manera inteligente y afilada, pero nunca perdiendo su corazón y sentido de humor. Temas como la supervivencia y resiliencia del ser humano, el sacrificio, trabajo en equipo y el poder de resolver problemas bajo dureza, son estudiados por la efectiva adaptación de Drew Goddard (The Martian, World War Z, Lost). La barrera de lenguaje, comunicación y cultura, uno de los temas principales en la novela original, es genialmente explorado en la cinta – siendo un punto central de la historia explorado a través de la nueva amistad formada entre Rylance y el alienígena Rocky.

Por su lado, Ryan Gosling nunca ha estado mejor. Su excelente interpretación combina elementos de roles previos como The Nice Guys, La La Land y The Fall Guy, con destellos de Tom Hanks y su balón Wilson en Cast Away. Su carisma y talento natural para la comedia quedan en exhibición de principio a fin. Pero es en los momentos de melancolía, miedo y vulnerabilidad para Ryland, donde Gosling realmente impresiona y deja su marca sobre el espectador. Su quimicaa junto a James Ortiz, titiritero y voz de Rocky, es fantastica y esencial a la historia. Sin esto, la cinta se escocota y no funciona. Y Gosling la saca del parque, digo, galaxia.

Por último, cabe destacar el increíble trabajo de los departamentos técnicos del filme. La hermosa fotografía de Greig Fraser (Dune 1 y 2) y su espectacular cambio de aspecto entre lo widescreen y el encuadre completo filmado en IMAX, para distinguir escenas entre la Tierra y el espacio, es razón suficiente para pagar el precio de admisión. La banda sonora, a cargo de Daniel Pemberton (Spider-Verse) complementa y eleva todo lo visual a otro nivel. Apoyada de coros y sonidos experimentales, la música le añade muchísimo a los momentos intensos de acción y suspenso, como también a los momentos íntimos y solitarios de nuestros protagonistas. Project Hail Mary es una delicia audiovisual que debe ser experimentada en la pantalla más grande posible y con el mejor sonido disponible.

Project Hail Mary no sólo resulta en la primera gran película del año, sino que también en la primera candidata legítima a mejor película del 2026. Y, más importante que nada, ahora se convierte en una de mis nuevas películas favoritas. Fist my bump!