A un año del estreno del exitoso musical de fantasía Wicked, mañana aterriza en cines la tan esperada segunda parte Wicked: For Good. Dirigida nuevamente por Jon M. Chu, la cinta cuenta con las actuaciones de Cynthia Erivo, Ariana Grande, Jonathan Bailey, Ethan Slater, Bowen Yang, Jeff Goldblum y Michelle Yeoh.

La secuela adapta el segundo acto del musical teatral Wicked de 2003, que a su vez está basada en la novela de 1995, que reimagina la novela original de 1900, The Wonderful Wizard of Oz y su adaptación a filme de 1939, liderada por Judy Garland. Wicked: For Good continúa la historia de Elphaba y Glinda, explorando los eventos que las llevaron a convertirse en enemigas, con Elphaba huyendo tras los sucesos de la primera película y Glinda siendo detenida por el Mago de Oz y Madame Morrible.

¿Valió la pena la espera por regresar al mágico mundo de Oz? La respuesta es sí, pero no sin algunos tropiezos a lo largo del famoso camino de ladrillos amarillos. For Good resulta lo suficientemente entretenida como para llegar hasta su meta, gracias a unas cuantas canciones maravillosas y, de nuevo, excelentes actuaciones de Cynthia Erivo y Ariana Grande. Dicho esto, la segunda parte nunca logra alcanzar la energía y sentimiento de la primera película.

Entre los principales aciertos de For Good, nuevamente está la dupla de Erivo y Grande. Ambas actrices nuevamente elevan el material en mano en todo momento, y la cinta se encuentra en su momento cuando ambas aparecen en pantalla juntas. Sus increíbles voces y vulnerables actuaciones sin duda alguna resultan nuevamente como lo mejor del filme. De la mano con esto, nuevamente también se encuentra la música en sí. La banda sonora a cargo de John Powell y Stephen Schartz de nuevo está genial, al igual que varios temas sobresalientes como “As Long as You’re Mine”, “No Good Deed” y “For Good”. Incluso, nuevas canciones creadas para la cinta como “No Place Like Home” y “The Girl in the Bubble” resultan más que bienvenidas.

Ahora, el mayor fallo de For Good es que al final de todo, no logra justificar su existencia. La historia completa, ¿no pudo haber sido mejor una sola película, que fuese quizás un chin más larga y ya? Probablemente, ya que esta segunda parte sufre de problemas de ritmo, repetición narrativa y exceso de bagaje causado por su obligada conexión a The Wizard of Oz. No es hasta casi la mitad de la película, que las cosas realmente arrancan y la historia toma energía y causa hasta llegar a su final. Dicha primera parte se preocupa de más por recordarnos los eventos de la primera película y merodea en el mismo lugar sin mucho propósito hasta por fin llegar a uno de los momentos más sobresalientes de la cinta, que incluye a dos personajes principales. Pero realmente, el problema más grande de esta segunda parte es tener que forzosamente ceder su espacio para integrar su conexión al clásico de 1939, con la llegada de Dorothy Gale al mundo de Oz. Dicho arco corre paralelamente al arco principal de Elphaba y Glinda, pero su tratamiento y ejecución resulta vago y no inspirado. A fin de cuentas, la historia que queda por contar en esta segunda parte, realmente no es tan interesante que digamos. El enfoque de la primera parte, se ve relegado a simplemente empatar con lo que ya conocemos de clásico cinematográfico de The Wizard of Oz.

For Good nunca alcanza las alturas de la primera película, ya que trabaja con un material de origen más débil y un repertorio de canciones más flojas. Pero, su hermosa música y la combinación de las talentosas Erivo y Grande definitivamente ayudan a mantener la segunda parte entretenida.