Dumbledore, Watson, Dickie Greenleaf, Alfie, Lemony Snicket, el Captain Hook y el Papa Pío XIII, son algunos de los personajes que el actor Jude Law ha interpretado a lo largo de su impresionante carrera que abarca ya casi cuatro décadas. Esta semana, con el estreno de su nueva miniserie exclusiva para Netflix, Black Rabbit, el intérprete inglés añade otro nuevo personaje a su filmografía, el empresario Jake Friedken.
Black Rabbit cuenta la historia del propietario de un hotspot de la ciudad de Nueva York (Law) que de repente ve todo lo que ha construido amenazado por el regreso inesperado de su caótico hermano (Jason Bateman). La miniserie cuenta con ocho episodios, y fue creada y escrita por Zach Baylin y Kate Susman. Ambientado en la ciudad que nunca duerme, el thriller también cuenta con las actuaciones de Cleopatra Coleman, Sope Dirisu, Amaka Okafor y el ganador del premio Oscar, Troy Kotsur.
En la serie, Law da vida a Jake Friedken, dueño de un restaurante y salón VIP llamado Black Rabbit. El veterano actor es mejor conocido por su trabajo en películas como Cold Mountain, The Holiday, Closer, Road to Perdition, A.I. Artificial Intelligence, Captain Marvel, Fantastic Beasts: The Crimes of Grindelwald, Fantastic Beasts: The Secrets of Dumbledore, Sherlock Holmes y Sherlock Holmes: A Game of Shadows. En adición a esto, el actor también lideró las series de televisión The Young Pope, The New Pope, The Third Day y recientemente, Star Wars: Skeleton Crew. Law fue nominado al premio Oscar de mejor actor de reparto por su trabajo en The Talented Mr. Ripley de 1999.
CineXpress tuvo la oportunidad de conversar con el actor, quien ofreció detalles sobre su rol como productor del proyecto, su conocimiento sobre la industria de restaurantes, y su colaboración con Jason Bateman.
Como productor, ¿cómo se decidió quién interpretaría a quién en relación a los hermanos? ¿Ya estaba todo decidido o evolucionó cuando Jason se unió al proyecto?
Buena pregunta. Sinceramente, en retrospectiva, mi mayor contribución fue simplemente apoyar el trabajo que estos dos (Zach Baylin y Kate Susman) estaban haciendo, creer en la obra y ayudar a que se hiciera realidad. Cada vez que alguien se unía, se sentía como un miembro más de una familia muy colaborativa. Sentí que las decisiones se tomaban de forma natural y por consejo, en lugar de “tiene que ser así, o quiero hacerlo así, o quiero interpretar ese papel”.
Como actor, ¿qué te atrajo del personaje Jake Friedken?
Pues me involucré desde el principio y mi atracción personal por Jake como personaje fue que sentí que ya había conocido a varios Jakes y los había visto en acción. Pensé que analizar un personaje así iba a ser muy divertido, un reto interesante, y a diferencia de algunos de los papeles que he interpretado antes, me pareció novedoso.
En la serie Jason Bateman sirve de director y también protagoniza contigo. ¿Qué tal fue colaborar con él en este proyecto?
Pues con Jason, todos queríamos contar con él como director, porque admirábamos su trabajo. Y como director, pensamos que iba a crear un tono oscuro, familiar y cálido en su esencia, pero lleno de drama, violencia y humor. Y entonces se hizo bastante obvio que también debíamos considerarlo como uno de los hermanos. Nos gustó bastante la idea de que contrastara con otros papeles que había interpretado antes.
¿Conocías algo sobre el mundo de los restaurantes antes de hacer esto? Y ahora que has terminado, ¿crees que podrías con ello en la vida real? ¿Puede alguien en Nueva York darte las llaves por una semana y dejarte dirigirlo? ¿Consigas estrellas o lo arruinas todo?
(Se ríe) Probablemente lo arruinaría, pero me lo pasaría genial. (Se ríe) Lo único que conocía eran los lugares a los que vas, y hay muchísimos en esta gran ciudad de Nueva York. Lugares a los que siempre he disfrutado ir, divertirme, comer bien y que me atiendan. Desde el principio, estos chicos lo compararon con montar un espectáculo y hay referencias a eso en la serie. Así que ese aspecto me resultaba familiar: un equipo, un elenco, una sala, un público que llega, una sensación de “¡Aquí vamos, chicos, empieza el espectáculo!”, y te olvidas del ayer y todo gira en torno a esta noche. Ese tipo de enfoque de “sonrisa y limpieza de zapatos” es algo que he hecho en el teatro, y supongo que hasta cierto punto en el cine. Así que, sinceramente, mantengo lo que dije. Creo que, si me dieran las llaves del lugar, sería genial durante una semana y luego nos cierran por completo o lo quemaría todo. Quizás, mitad de una estrella. (Se ríe)
¿Qué importancia tiene para ti, en esta etapa de tu carrera, estar involucrado no sólo delante de la cámara, sino también detrás de ella cuando trabajas en un proyecto?
Es una experiencia maravillosa. Es genial. Y, en mi caso, siento que lo he estado haciendo hace poco. Me encanta la oportunidad de ver cómo se hace realidad algo en lo que crees. Y ayudar a guiarlo, a traer y apoyar a las personas adecuadas, a construir y reunir a la familia mientras lo haces. Y, ya sabes, liderar desde el principio con gran espíritu y no tolerar a ningún imbécil. Personalmente, a veces me permite involucrarme en proyectos o personajes en los que de otro modo no estaría, porque, como actor de alquiler, a veces esperas que te elijan para papeles que otros simplemente te perciben. Con esto empiezas desde el principio. Llevas las riendas con más firmeza.
¿Cómo describirías tu experiencia trabajando con Troy Kotsur como compañero de escena?
Fue una experiencia extraordinaria. Sabes, no sé quién lo dijo o lo observó sobre la actuación, pero hay algo en la quietud en el cine que tiene un impacto increíble. Y él tiene esa especie de presencia, esa quietud que transmite tanta confianza. Y la primera vez que interactuamos, me recibió con los brazos abiertos y una sonrisa. Y es la capacidad de cambiar de marcha. Es divertido poder lanzarse, pasando de la calidez a la confrontación. Y él es extraordinario. Pero, sabes, mentiría si no dijera que entrar en su búnker (de la serie) siempre me resultó bastante intimidante.




