Reseña: BEAUTIFUL BOY

Beautiful Boy, el nuevo drama biográfico por parte de Amazon Studios, está basado en el libro de memorias Beautiful Boy: A Father’s Journey Through his Son’s Addiction de David Sheff. La cinta presenta la complicada relación entre un padre y su hijo adolescente que es adicto a la metanfetamina e intenta recuperarse. El drama familiar es dirigido y escrito por el cineasta belga Felix Van Groeningen y es protagonizado por los actores Steve Carell y Timothée Chalamet.

Lo bueno…

Cada año durante la época de premios en Hollywood, siempre aparecen varios filmes en donde las actuaciones estelares opacan el resto de la producción. Beautiful Boy es un ejemplo de esta dinámica. Aquí, las actuaciones de Carell y Chalamet son excelentes, y sin duda alguna, eclipsan en todo momento la historia que su director desea contar. Conocido mayormente por sus personajes en la comedia, Carell nuevamente demuestra porque es igual de efectivo a la hora de hacer drama. Interpretando al padre, David Sheff, Carell logra transmitir todas las emociones que un padre sentiría a la hora de enfrentarse a una situación tan desesperante. Ver como su personaje poco a poco se siente inútil ante el problema de su hijo, es conmovedor y muy realístico. Por su lado, Chalamet continua su racha caliente, dándole vida a Nic Sheff, el joven con problemas de drogas. Chalamet es excelente a la hora de exhibir en su actuación lo que las drogas pueden hacerle a una persona brillante y con un futuro prometedor. El joven actor se luce al lanzarse de un estado a otro y viceversa, eficazmente marcando las diferencias para el público. Las escenas donde ambos actores interactúan son de alto calibre.

En segundo plano, otro fuerte del filme son los temas serios y realísticos que la película explora. Temas como la adicción, la dependencia, la familia y la soledad retumban marcadamente al brincar entre el punto de vista del padre y del hijo. Aquí, el director hace buen trabajo de presentar los sucesos realísticamente, sin azucarar nada.

Lo malo…

Ahora, como antes mencionado, donde Beautiful Boy falla es en lograr convertirse en una película especial, memorable o de alto impacto. Esto se debe mayormente a su estructura no linear. La historia es una que brinca constantemente en tiempo, causando que algunas secuencias emotivas frenen de cantazo, para caer en otras que no registran sentimentalmente. En adición, las decisiones que el director toma con respecto a la banda sonora resultan muy malas. La música usada, en general, no va con la emociones intencionadas en un sinnúmero de escenas. Esta dinámica causa que el espectador no se adentre en la experiencia.

En fin…

Beautiful Boy se queda corta a la hora de funcionar como un drama poderoso, en donde la historia nunca cava hondo e impacta a la audiencia profundamente. Al final del día son Carell y Chalamet quienes dan cátedra en sus respectivos papeles y sirven como la principal razón de ver la cinta.

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