Reseña: ALIEN: COVENANT

El realizado cineasta Ridley Scott (Gladiator, The Martian) regresó en el 2012 con Prometheus, a la franquicia de terror y ciencia ficción que básicamente él comenzó. Su misión básicamente era de revivir una franquicia que contaba con dos tremendas películas y dos secuelas mediocres adicionales. Su encomienda era de presentar la historia que iba antes de su clásico Alien del 1979, en varios filmes nuevos. Su precuela Prometheus logró parte de esta encomienda, pero al mismo tiempo recibió una reacción mixta entre los críticos y fans de la saga por sentirse incompleta y alejada de todo.

Tres años más tarde, Scott regresa con su nuevo filme Alien: Covenant, la secuela a Prometheus. Situada 10 años después de los eventos del filme anterior, la nave Covenant va de camino a lograr su misión de colonización, cargando con miles de pasajeros y embriones en estado de hibernación. Su destino es un planeta designado como mejor opción para comenzar una nueva civilización humana. Pero todo cambia cuando ocurre un accidente natural impredecible y el resto pues, no es muy lindo que digamos.

Lo bueno…

Covenant es una interesante, entretenida y mayormente satisfactoria adición a la mitología de Alien. Aunque muy lejos de las primeras dos en calidad, la verdad es que Covenant es la mejor secuela desde Aliens de James Cameron. Aquí Scott impresiona grandemente con su estilo y de la manera que establece todos los muñequitos, lo que está en riesgo y el tono. Ver lo que Scott logra con su dirección en este filme blockbuster veraniego de ciencia ficción, a sus 79 años de edad, es impresionante y merecedor de halagos. Cualquier persona desearía estar así, al tope de su juego, a dicha edad. Covenant es más sangrienta, más perturbadora y más aterrorizante que Prometheus. Y creo que Scott nos entrega lo que queríamos: más de las criaturas, varias contestaciones y derretirnos de miedo en el cine.

En cuestión de las actuaciones, el elenco entero hace un trabajo decente. Pero el filme nuevamente pertenece al actor alemán-irlandés Michael Fassbender (Assassin’s Creed, Steve Jobs) y su interpretación del nuevo androide Walter, que acompaña a la tripulación. Aquí Fassbender tiene doble tanda, al también regresar como el viejo androide David, que último vimos al final de Prometheus. Fassbender se luce dándole diferentes características físicas y lingüísticas a ambos androides para marcar sus diferencias sutiles antes nuestros ojos. Nuevamente, Fassbender da vida al personaje/s más interesante y más desarrollado del filme. Sus escenas son abrazadas por un sentimiento siniestro y de temor. Cabe mencionar al comediante Danny McBride como el único personaje humano, “Tennessee”, que sobresale del reparto. McBride trae un poco de humor natural a los procedimientos y es por el único que sentí algún tipo de relación y/o empatía. Su interpretación me pareció la más natural y orgánica de todos los personajes humanos. Sí, para mi sorpresa.

Otros de los elementos positivo del filme lo son los visuales. La cinematografía de Dariusz Wolski, quien también hizo la de Prometheus, es fantástica. Todos los visuales, incluyendo la nave principal, el espacio, los diferentes vehículos y los diferentes paisajes dentro del planeta central, son llamativos e impresionantes. Scott y compañía logran hacernos sentir que estamos realmente explorando un nuevo planeta. Para bien o para mal.

De la mano, los efectos visuales logrados aquí son los mejores hasta el momento en cuestión de mezcla entre lo digital y lo práctico. Esto se ve mejor en efecto a la hora de ver a las criaturas que conocemos en el filme. Desde el horrible facehugger hasta el famoso Xenomorph, el trabajo en este departamento es uno muy bien logrado. Fans de la serie no quedarán decepcionados aquí, como quizás quedaron con Prometheus. Y este trabajo da paso a más sangre, más tensión y más terror. Con Covenant regresamos al miedo y suspenso en los corredores de una nave en pura oscuridad, a personas siendo infectadas y horribles criaturas estallando de ellas. Por ejemplo, la mejor secuencia del filme ocurre no poco luego de que la tripulación decida explorar el nuevo planeta y algunos ya comiencen a exhibir que han sido infectados con algo fatal. Oh, y cabe mencionar la excelente banda sonora de Jed Kurzel, que sin duda hace eco al filme original de Scott del 1979. Para-pelos.

Otra pequeña victoria, específicamente para los fans y defensores de Prometheus, es que Covenant contesta algunas de las preguntas que dicho filme nos presentó y dejó colgando. Aunque quizás no sean las que queríamos, Covenant si nos acerca más a explicarnos varios origines dentro de la mitología de la franquicia.

Y el final, aunque quizás algo telegrafiado para los bien atento, es uno que funciona y te deja con ganas de ver más dentro de este universo. Exactamente como Scott y 20th Century Fox quieren dejarte.

Lo malo…

Entre los fallos, el más obvio es de la manera en que la secuela repite demasiados “beats” de los otros filmes dentro de la franquicia. Incluso, mucho de Covenant es una repetición fuerte de Prometheus y Alien. Por ejemplo, nuevamente somos descarrilados de la misión principal, llegamos a un planeta nuevo, lo exploramos y cosas malas pasan de las que nadie aprende nada. Esto parece ser un ciclo eterno. ¿Qué profesional le mete el dedo a algo alienígena? Con todo lo que está pasando, ¿quién tiene apetito para tener relaciones sexuales? ¿Quién le pone la cara a algo desconocido y asqueroso? Si se dan cuenta, muchas de estas tonterías, que fueron predominante en el guion de Prometheus, también ocurren aquí, por lo que la frustración continuará (aunque menos). Además de esto, como ya habrán visto en los avances, un alien nuevamente logra montarse en la nave de nuestros héroes. Otro concepto repetido.

Adicional a esto, Covenant contesta algunas preguntas, pero al mismo tiempo te dejará frustrado con otras. Desde los Engineers hasta los mismo Aliens, saldrás cuestionando lo explicado y hasta planteando tus propias teorías sobre lo que Scott presenta en esta secuela. Esto promete ser frustrante para muchos.

Otro fallo grande lo es la protagonista central, Daniels, interpretado por Katherine Waterston (Fantastic Beasts, Inherent Vice). Scott, igual que con la Dr. Shaw en Prometheus, sigue apostando a darnos un héroe femenino – estrategia que revolucionó a Hollywood cuando nos dio a Ripley pateando traseros en la original. Pero lamentablemente en esta ocasión no funciona. Y esto se debe a que Daniels desde que comienza la película lo que da es señales de ser débil y estar en depresión debido a algo que ocurre. La misma merodea los pasillos de la nave llorando y remojando en tristeza, el cual es entendible. El problema es que cuando las cosas malas comienzan a irse al sur y los humanos comienzan a caer, Daniels de repente es la más brava, la más fuerte, la más inteligente y la más con energía. Este cambio se siente demasiado forzado. El brinco es de noche a la mañana. De todos, fue el personaje que menos acepté y soporte.

Oh, y James Franco, buen trabajo.

En fin…

Covenant es la mejor entrega de la franquicia desde Aliens del 1986. La misma encaja perfectamente entremedio del sándwich de terror compuesto por Prometheus y la Alien original. Aunque toma prestada demasiados “beats” de filmes anteriores dentro de su propia saga, esta secuela sí incluye una que otra idea nueva y refrescante, los mejores visuales hasta el momento, y un retorno a lo sangriento y lleno de terror. Michael Fassbender y sus personajes siguen siendo lo más interesante dentro de estos nuevos filmes, dejando a las horripilantes criaturas en su sombra. Algo que quizás honestamente sea lo mejor para estas precuelas. Covenant incluye más acción, más suspenso y más sangre que su predecesora. Creo que fans de la mitología de Alien saldrán satisfechos con lo que Ridley Scott logra con esta reciente y decente entrega.

Alien: Covenant estrena el próximo jueves, 11 de mayo en cines de Puerto Rico.

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